El atún, el azúcar y el maíz han adquirido un nuevo papel en las disputas comerciales entre ambos países. Aquí una explicación de por qué éstos productos han calentado las negociaciones que se han puesto sobre la mesa a todas luces.

Alto Nivel

Desde antes de su llegada a la Oficina Oval, Donald Trump prometió que Estados Unidos no levantaría la bandera blanca con México y menos en términos comerciales. Las disputas, que antes se negociaban con un bajo perfil entre los gobiernos, ahora parecen estar sobre la mesa a todas luces.

En este momento, México se enfrenta a diversas batallas comerciales con la nación más poderosa del mundo, pero son tres guerras las que ponen décadas de cooperación con Estados Unidos en vilo:

  • Atún
  • Azúcar
  • Maíz

En la primera, el gobierno mexicano salió vencedor en el campo de batalla. Sin embargo, en las dos últimas parece que su vecino país del norte buscará la revancha.

La relación de México y Estados Unidos va más allá de compartir un mismo continente. Con un flujo comercial que asciende a 1,000 millones de dólares y cinco millones de empleos directos que dependen de las exportaciones, la integración de ambos países se ha consolidado como una de las más poderosas e importantes del mundo.

México envía 80 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, mientras que los estadounidenses mandan solo 16 por ciento de sus productos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía.

Aunque esto podría poner en desventaja a México, la segunda mayor economía de América Latina ha dado la pelea por defender su comercio frente al presidente número 45 de la economía más poderosa del mundo.

Las tres guerras comerciales

Guerra del atún

Tuvieron que pasar 26 años para que el marcador se pusiera a favor de México en la disputa del atún con Estados Unidos. A finales del pasado abril, la Organización Mundial del Comercio (OMC) falló a favor de México en una vieja riña que afectó a los productores de atún nacionales durante décadas.

La resolución del organismo se dio en momentos en que las tensiones entre ambos países parecen no ceder, pese a que la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) está en puerta.

La OMC reconoció que el gobierno estadounidense afectó a los productores mexicanos de atún, debido a las reglas de ese país sobre el etiquetado ‘dolphin – safe’ (libre de delfín), y estimó que dicha afectación ascendía a un monto de 163 millones de dólares anuales (aproximadamente 3,200 millones de pesos).

Todo comenzó en 1990 cuando Estados Unidos promulgó una ley para la protección de los mamíferos marinos, con lo que dio inicio el embargo de las importaciones de atún de aleta amarilla.

Cuatro países latinoamericanos fueron afectados por esta ley: México y Venezuela en forma directa, y Costa Rica y Panamá como intermediarios.

Un año después, en 1991 el gobierno mexicano puso el tema sobre la mesa argumentando que las reglas de etiquetado de Estados Unidos impedían la comercialización del atún en el mercado norteamericano, pese a que el método de pesca utilizado por la flota mexicana cumplía con los más altos estándares internacionales.

Finalmente, el 25 de abril de 2017, la OMC falló a favor de México y le dio autorización para ejercer sus derechos e imponer medidas de represalia a las importaciones procedentes de Estados Unidos, hasta en tanto se demuestre que las medidas de ese país han sido establecidas de conformidad con sus obligaciones internacionales.

Guerra del azúcar

México y Estados Unidos no se han podido poner de acuerdo tampoco con el tema del azúcar. Esta disputa data de marzo de 2014 cuando los productores estadounidenses exigieron a su gobierno tomar medidas correctivas en contra de los azucareros mexicanos.

La molestia de los estadounidenses era que México vendía el azúcar a precios por debajo del valor real del producto, con la finalidad de eliminar la competencia y monopolizar el mercado, una práctica denominada como ‘dumping’.

En octubre de ese mismo año, los socios comerciales alcanzaron un acuerdo para evitar la imposición de elevados aranceles a las importaciones de azúcar por parte de Washington.

El convenio evitaría que las importaciones se concentraran durante ciertas épocas del año, lo que limitaría la cantidad de azúcar refinada que podía ser ingresada al mercado de Estados Unidos.

Además, establecía mecanismos de precios mínimos para evitar la subcotización o la mantención de precios bajos en Estados Unidos de forma artificial.

Sin embargo, en marzo de 2017, México canceló los permisos vigentes de exportación de azúcar hacia Estados Unidos para evitar sanciones ante una “absurda” interpretación de convenios que regulan el comercio de edulcorantes entre ambos países, de acuerdo con un documento del que Reuters obtuvo copia entonces.

El 10 de marzo, los socios comenzaron una nueva ronda de negociaciones. Pero, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, dijo que la fecha límite para completar una revisión del pacto se retrasó hasta el 1 de mayo, esta se convirtió en la segunda postergación.

Debido a que ni México, ni Estados Unidos cedieron, a pesar de que han asegurado que están “en la mejor disposición de llegar a una solución”, los gobiernos decidieron aplazar de nueva cuenta las negociaciones sobre los acuerdos de suspensión que regulan el comercio de azúcar entre ambos países hasta el 5 de junio.

Los socios comerciales han reconocido, por separado, que no se han podido poner de acuerdo sobre el tema y el riesgo que se corre es que, si para el 5 de junio no se alcanza un nuevo acuerdo, el convenio podría terminar.

Guerra del maíz

El maíz se convertirá en un producto determinante en las próximas negociaciones del TLCAN. ¿La razón? La mayor parte del maíz que se consume en este país proviene de Estados Unidos.

En promedio, México importa 98 por ciento del grano amarillo del mercado estadounidense. Esta especie se utiliza para los millones de tortillas que se consumen diariamente en el territorio mexicano.

Ante la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones del TLCAN y las constantes amenazas de Donald Trump, la segunda mayor economía de América Latina ha empezado a mirar hacia otros mercados.

Argentina y Brasil se perfilan como los candidatos más atractivos para las importaciones a territorio mexicano.

En la temporada 2016/17, Argentina se consolidaría como el segundo mayor exportador de maíz del mundo, detrás de Estados Unidos, con embarques por 25 millones de toneladas, de acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA, por su sigla en inglés).

En esta guerra, ambos países tienen las de perder. A pesar de que México podría importar maíz de otros mercados, esta decisión preocupa a los productores nacionales, ya que los condenaría al rezago.

Por el lado de Estados Unidos, las comunidades agrícolas estadounidenses, específicamente de la zona Oeste, han externado sus temores, ya que la producción de este alimento es vital para su economía.