“Un físico de renombre y un embajador de la ciencia”. Así ha definido la NASA a Stephen Hawking, que ha fallecido hoy a la edad de 76 años, según ha confirmado su familia. Su homóloga al otro lado del océano, la Agencia Espacial Europea, también se ha despedido del genio, aquejado de una esclerosis lateral amiotrófica(ELA) desde hace más de cinco décadas, citando una de sus frases más famosas. “Recuerda mirar hacia las estrellas”, decía el físico de Oxford, que ha muerto hoy en la ciudad británica de Cambridge.

“Inspiró a generaciones a mirar más allá de nuestro planeta azul y expandir nuestro conocimiento sobre el universo”, ha reconocido el astronauta Tim Peake, que permaneció en la Estación Espacial Internacional durante medio año en 2016. No es el único científico que ha lamentado la pérdida del profesor. También Neil deGrasse Tyson, que entrevistó recientemente a Hawking en un programa en el que el investigador explicó qué hubo antes del Big Bang, ha homenajeado su legado. “Su muerte nos ha dejado un vacío intelectual. Pero no está vacío. Piense en ello como una especie de energía de vacío permeando el espacio-tiempo que desafía los cálculos”, ha comentado el divulgador norteamericano en su cuenta de Twitter.
Stephen Hawking nació un 8 de enero de 1942 en Oxford. Pero sería en la otra gran ciudad académica de Reino Unido, Cambridge, donde realizaría sus contribuciones más importantes. Hasta allí se desplazó en 1962 el joven para realizar su doctorado, después de haber completado el grado académico en su municipio natal. La defensa de su tesis doctoral, dirigida por Dennis William Sciama, no fue una tarea fácil. Sería en Cambridge donde el físico comenzó a experimentar los primeros síntomas de la enfermedad que le acabaría dejando en una silla de ruedas, modificada por ingenieros de Intel para establecer un sistema con el que el científico se comunicaba con un icónico tono robotizado. Su serenidad y constancia, a pesar de sus problemas de salud, le permitieron completar su trabajo de investigación.
Poco después, en 1974, Stephen Hawking ingresó en la Royal Society y en 1979 fue nombrado titular de la cátedra Lucasiana de Matemáticas, la misma que en su día ocupó Isaac Newton. Así lo recuerda su alma máter, la Universidad de Cambridge, que recientemente hizo pública la tesis doctoral de Stephen Hawking, una decisión que provocó la caída de su página web. “Fue activo científicamente y en los medios de comunicación hasta el final de su vida”, ha reconocido la institución académica, que también ha difundido un vídeo en recuerdo del genio y de su memorable trabajo.
“Las contribuciones excepcionales del profesor Hawking al conocimiento científico y a la divulgación de la investigación y de las matemáticas nos han dejado una huella imborrable. Su figura fue una inspiración para millones [de personas]. Le echaremos mucho de menos”, ha recordado el catedrático Stephen Toope, vicerrector de la Universidad de Cambridge. Gonville & Caius, el colegio de Cambridge del que Stephen Hawking fue miembro (fellow, en inglés), también se ha despedido del científico, recordando que su trabajo “nos ha permitido mirar hacia arriba y maravillarnos con el universo”.
La vida de Hawking, que fue llevada al cine en la emocionante película de La teoría del todo, fue también un caso insólito en la historia de la medicina: cuando fue diagnosticado de la ELA solo le dieron dos años, pero sobrevivió durante décadas. Así pudo realizar contribuciones extraordinarias para la comprensión del universo, como han recordado en sendos mensajes la actriz Mayim Bialik o el astronauta español Pedro Duque. Después de que Albert Einstein postulase la teoría de la relatividad, el físico británico se afanó en el estudio de las singularidades, los puntos donde la curvatura del espacio-tiempo se hace infinita.
Hawking, junto a Roger Penrose, analizó matemáticamente la historia del cosmos aplicando las ideas de Einstein, centrando primero su atención en el principio del universo —el Big Bang— y luego en los agujeros negros, donde descubrió la existencia de la luego llamada radiación de Hawking. Sus investigaciones han contribuido a desarrollar una teoría del todo, nunca completada, para unificar los dos pilares clave de la física, que siguen siendo incompatibles: la teoría general de la relatividad y la mecánica cuántica. Aunque Stephen Hawking nunca ganó el premio Nobel, sus estudios y su figura serán recordados por siempre, especialmente por los lectores de Breve historia del tiempo, la obra de divulgación que le catapultó al estrellato con millones de ejemplares vendidos.
“Hemos perdido a una mente colosal y a un espíritu maravilloso”, ha escrito Tim Berners Lee, padre de la World Wide Web. Las despedidas al genio británico se han sucedido en las últimas horas: desde la cantante Katy Perry, que ha reconocido “tener un agujero negro en su corazón antes de celebrar el Día de Pi”, hasta Satya Nadella, CEO de Microsoft, quien ha aplaudido sus “inmensas contribuciones a la ciencia”, pasando por el político europeo Donald Tusk o la primera ministra británica Theresa May. La muerte de Stephen Hawking nos recuerda también los grandes avances y esfuerzos que hizo en sus setenta y seis años. “Por muy difícil que pueda parecerles la vida, piensen que siempre hay algo que pueden hacer bien. Lo importante es no darse por vencido”, dijo una vez en un homenaje en Cambridge. Sus palabras ya resuenan en la historia de la ciencia. Que la tierra te sea leve.