El sabado miles de chihuahuenses cuestionaban si el fenómeno meteorológico que cubrió a toda la ciudad se trataba de neblina o polvo, en realidad es prácticamente una combinación de ambos y se le denomina Calima o Calina, aquí podrás ver de qué manera también impacta en tu salud.

La calima​ o calina​ es un fenómeno meteorológico consistente en la presencia en la atmósfera de partículas muy pequeñas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión.

Cuando esta ocurre por efectos del polvo, sales (sodio) o elementos propios del ambiente, se conoce como calima tipo “A”; cuando se produce por eventos especiales, tales como incendios forestales u otros eventos de carácter contaminante, se le denomina calima tipo “B”.

Como efecto inmediato y en función de su densidad, produce una disminución en mayor o menor medida de la visibilidad y la aparición de molestias en ojos, nariz y garganta.

Si es persistente o abundante, al cabo de unos días suelen aparecer otros síntomas como broncoespasmos, crisis respiratorias y asma.

Su desaparición está condicionada por los cambios en la presión atmosférica, que puede dar origen al viento o a la lluvia.

¿Pero qué es la calima?

Pues bien, la calima es un fenómeno meteorológico que se produce en la atmósfera y está caracterizado por la presencia de partículas de polvo y arena (e incluso cenizas y arcilla) en suspensión.

El resultado, un ambiente turbio. Existen dos tipos de calima:

La calima tipo “A”: Cuando se forma por efecto del polvo, sales (sodio) o elementos presentes en el ambiente

La calima tipo “B”: Si hay episodios de contaminación o incendios forestales, son los llamados eventos especiales.

¿Cómo afecta a la salud?

Por otro lado, sus efectos sobre la salud son reseñables. La visibilidad se ve reducida de forma importante (en función de su densidad) y empiezan a aparecer los primeros síntomas.

Los principales están relacionados con problemas respiratorios e irritación de las mucosas: obstrucción nasal, picor en los ojos y tos. Si la calima es persistente y su densidad abundante, pueden aparecer pasados unos días broncoespasmos (dificultades serias para respirar), dolor torácico y asma.

Además, pueden desencadenarse crisis de ansiedad. Para mitigar sus consecuencias, es importante seguir las predicciones meteorológicas e informar de forma rápida y con la suficiente antelación a la población de riesgo y susceptible a sufrir sus efectos.

Algunos de las consejos que debemos seguir son mantener las ventanas cerradas, usar mascarillas si tenemos que salir al exterior, evitar el ejercicio al aire libre e ingerir abundantes líquidos, en especial niños y ancianos, para evitar la deshidratación. Finalmente, la calima se retira cuando tenemos un cambio de masas de aire, con viento y lluvia asociados, que ayuden a disipar las partículas.

Fuente: El Heraldo de Chihuahua (Roberto Álvarez)