“Tenemos el estigma de que las adicciones son una maña, pero es una enfermedad biosicosocial que afecta el sistema de gratificación y recompensas del cerebro”, señaló José Luis Iberri, director operativo del Centro de Rehabilitación Tavad AC, quien después de rehabilitarse trabaja en ayudar a otros de salir de las adicciones y presentará su conferencia sobre Políticas Públicas en Tema de Adicción el próximo sábado en el evento TEDxAvDivDelNorte.

José Luis Iberri, sobreviviente a adicciones, prisión, confinamiento, riñas y pandillas, expresó que se debe abordar la problemática de las adicciones desde una solución de salud y no nada más de seguridad, pues el abordaje mal encaminado no resuelve la situación que registra un dramático aumento en el consumo, por ejemplo del cristal, de la cual detalló que en los últimos 5 años ha crecido hasta un 400% en la ciudad de Chihuahua.

Mencionó que el consumo de drogas está relacionado directamente con la producción y recepción de los neurotransmisores, desde la parte biológica. Sicológicamente siempre hay un dolor que hay que aliviar, puede ser una necesidad, carencia, abuso, violencia o un sinfín de factores que pueden afectar sicológicamente. Y hablando socialmente, la parte relacional, con las personas que se establecen vínculos, la manera en que pueden influir o no, también puede ser un factor de protección o riesgo para que la persona caiga en las adicciones.

Cristal

Es la droga más agresiva que se comercializa en la ciudad de Chihuahua, y que desde hace 5 años se ha disparado el consumo de cristal en un 400%. Como referente, en los centros de rehabilitación hace 5 años había uno o dos internos por centro que se internaban por abuso de cristal, siendo su mayoría la cocaína. Ya había en la ciudad la distribución, pero era muy débil. Actualmente, el 95% que se internan en un centro de rehabilitación es por consumo de cristal.

Adicciones en Chihuahua

Iberri destacó que en el combate a adicciones, hay muchos esfuerzos desde diferentes actores: el gobierno, voluntarios, organizaciones civiles, sin embargo, se aborda como un tema de seguridad.

“Creo que en política pública desde el momento que se toma la adicción como un problema de seguridad pública y no como de salud, el abordaje de fondo está mal encaminado. Se resuelve el síntoma, porque la adicción sí trae delincuencia; las personas no se rehabilitan y van a la cárcel. Las organizaciones civiles son las que se han encargado de atender esta problemática que es de todos, porque afecta a toda la población de Chihuahua, y no se les está escuchando de la manera que debería, para saber qué tienen que decir sobre cómo se saca un chavo de la adicción, si se saca encarcelándolo, estigmatizándolo o etiquetándolo”, dijo.

Mencionó que primero hay que entender la adicción como una enfermedad biosicosocial, es ver biológicamente qué daños trae el cerebro, estabilizar su circuito de recompensa para que pueda sentir felicidad.

“Si no sabe ser feliz sin la droga, eventualmente, va a seguir consumiendo. En la parte sicológica hay que trabajar cuál es su historia de vida, el dolor que tiene que subsanar. Necesita terapia, cariño, respeto por ese dolor. Pero en la parte social, es donde estamos en ceros, porque generalmente la persona tiene un récord policiaco y no tiene la oportunidad de encontrar trabajo, con las mismas amistades, con los problemas en la casa”.