La Fundación Princesa de Asturias otorgó el el Premio de Comunicación y Humanidades 2018, a la periodista mexicana Alma Guillermoprieto.

El segundo ganador del 2018 de los Princesa de Asturias es la mexicana Alma Estela Guillermo Prieto, quien desde 1989 ha escrito sobre América Latina para The New Yorker y The New York Review of Books así como para varias publicaciones en español, el galardón otorgado a la periodista es el referente a las Comunicación y Humanidades.

El jurado calificador de la presea indicó que “el periodismo de investigación de Guillermoprieto ha sabido transmitir las complejidades de la realidad latinoamericana en la prensa anglosajona tendiendo, de este modo, puentes en todo el continente americano”.

“Con una escritura clara, rotunda y comprometida, Alma Guillermoprieto representa los mejores valores del periodismo en la sociedad contemporánea”, agregó el acta.

A través de un comunicado, Guillermoprieto, de 68 años, indicó; “Este premio me llena de asombro, alegría -y susto- por su significado e historia”. De igual forma agregró que “es un honor inmenso ser un eslabón más de esta historia”. Se trata de “un reconocimiento a todos los de mi oficio, el periodismo, que ha sido y sigue siendo la manera más emocionante de vivir el mundo”.

El Premio Princesa de Asturias Comunicación y Humanidades se concede a “la labor de cultivo y perfeccionamiento de las ciencias y disciplinas consideradas como actividades humanísticas y de lo relacionado con los medios de comunicación social en todas sus expresiones”, recordó la fundación encargada de entregar los reconocimientos.

El de Comunicación y Humanidades es el segundo de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésimo octava edición, tras haberse anunciado anteriormente el de las Artes ganado por el cineasta estadounidense Martin Scorsese.

El Premio está dotado con una escultura de Joan Miró, símbolo representativo del galardón, así como un premio en efectivo de 50 mil euros, un diploma y una insignia.

Fuente: El Semanario