Con mirada esquiva de tímido y el rubor a la vista, Mamadou Gassama, el último héroe de Francia, recordó el lunes para la televisión gala la hazaña que había protagonizado un par de días antes en París: el pasado sábado, este joven, un inmigrante irregular de 22 años, trepó por la fachada de un edificio hasta alcanzar su cuarta planta y logró evitar que un niño cayera al vacío. Su gesta, inmortalizada en un vídeo que enloqueció a las redes sociales, le ha valido la nacionalidad francesa, un futuro como bombero y el poco ocurrente, aunque apropiado, mote de «Spiderman».

Los hechos se produjeron el sábado en un bloque de pisos del distrito XVIII de París, en el norte de la cuidad. Allí, hacia las 20.00 horas, un niño de cuatro años se precipitó por la terraza de su casa. Aunque sorteó la caída, el menor quedó suspendido sobre la calle, donde los viandantes contemplaban la escena, impotentes. Su padre, un hombre que se enfrentará a un proceso judicial por dejación de funciones, había abandonado al menor para ir a comprar, y pospuesto su regreso al domicilio por culpa de «Pokémon Go», un conocido juego para teléfonos móviles, según informó el lunes el fiscal general de París, François Moulins. La intervención de Gassama evitó que el incidente terminara en tragedia.

«No, no dudé», respondió con sencillez el inmigrante al interrogatorio de los perplejos presentadores de «BFM TV», que le cosían a preguntas «Pensé en salvarle, y, gracias a Dios, le salvé», añadió, ahorrándose piruetas líricas. Y luego, sonriente, añadió: «Cuando le cogí, le pregunté que por qué había hecho eso». Con el niño a salvo, Gassama entró en el domiclio, donde, pasada la tensión del momento, comenzó a temblar. Acto seguido, ambos fueron trasladados a un hospital. La madre del menor, de la isla de la Reunión, no se encontraba en París.

Cruzar el Mediterráneo

Gassama nació en Malí y llegó a París en septiembre del año pasado. Su país, una antigua colonia francesa, ha sufrido, durante estos años, graves episodios de violencia, azuzados por grupos yihadistas.

Antes de alcanzar París, el joven hizo un periplo conocido por muchos otros inmigrantes que abandonan África. Según confesó al periodista Jean-Jacques Bourdin en su programa matinal, pasó por «Niger, Burkina Faso», y luego, en Libia, tomó un barco en que cruzó el Mediterráneo, y que le condujo hasta las costas de Italia. Fue afortunado. Según los datos de marzo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un total de 3.139 personas murieron en travesías similares en 2017, y 501 en lo que va de 2018. Los que logran sobrevivir suelen recordar los abusos de las mafias que negocian con su desesperación. «Fue difícil. Éramos muchas personas», explicaba el joven, describiendo la embarcación en la que hizo su viaje.

«Acto heroico»

Las felicitaciones por la hazaña no han escaseado, pero han sido acogidas con reservas. La alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, manifestó el domingo su agradecimiento al joven a través de la red social Twitter: «Un gran aplauso para Mamadou Gassama por su acto de valentía, que permitió salvar ayer por la tarde la vida de un niño. He tenido el placer de hablar hoy con él por teléfono, para agradecérselo calurosamente». Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, recibió ayer al joven en el Palacio del Elíseo, un encuentro del que en seguida se hizo eco a través de internet: «Con el señor Gassama, que salvó la vida de un niño escalando cuatro pisos con las manos desnudas. Le he anunciado que en agradecimiento a este acto heroico va a ser regularizado en el plazo más breve posible, y que la brigada de los bomberos de París está dispuesta a acogerle», publicó, como Hidalgo, en Twitter. Interrumpiendo el alborozo, Claire Rodier, de Gisti, una asociación en defensa de los derechos de los inmigrantes, lamentó la «hipocresía y cinismo del gesto», y «el contraste con la política represiva llevada a cabo por este gobierno sobre los migrantes y los sin papeles», según AFP. La polémica está servida.

Fuente: ABC.es