Los Cleveland Cavaliers son considerados como el equipo con mayores probabilidades de perder las Finales de la NBA. Antes del Juego 1 a celebrarse este jueves, las casas de apuestas favorecen a los Golden State Warriors por 12 puntos por encima de los visitantes Cavaliers. Según la data de ESPN Stats & Information, esto empata al Juego 1 de las Finales de 2001 (con Los Ángeles Lakers favorecidos sobre los Philadelphia 76ers) como el mayor diferencial visto en un encuentro de Finales por lo menos desde 1991.

Entonces, ¿cuán disparejo seria este cuarto enfrentamiento consecutivo en Finales de la NBA entre Cleveland y Golden State? ¿Podría ser este el choque más desequilibrado en la historia moderna de las Finales? Revisemos.

Cavaliers, con desempeño atípicamente pobre en la campaña regular para un equipo presente en las Finales

En la superficie, la brecha de ocho juegos ganados entre Warriors y Cavaliers en la pizarra de temporada regular no es nada inusual para las Finales de la NBA. El enfrentamiento promedio desde que los playoffs se expandieran a un formato de 16 equipos en 1984 tiene a ambos clubes separados por 7.1 triunfos, mientras que Golden State ha disfrutado de mayores ventajas en lo que a juegos ganados se refiere durante los últimos tres choques de Finales entre ambos conjuntos. Los Warriors ganaron 16 encuentros más que los Cavaliers tanto en la campaña 2015-16 como en la 2016-17, y 14 más para la zafra 2014-15.

Sin embargo, revisar los récords hace que subestimemos la diferencia entre ambos equipos en cuanto al dominio que han mostrado sobre el resto. En gran medida, debido a su éxito en partidos decididos por margen cerrado, el diferencial de puntos de plus-0.9 de los Cavaliers en la campaña regular fue el peor para un equipo que avanzó a las Finales desde que los Houston Rockets clasificaran en 1980-81 y el tercero más bajo entre dicho grupo desde la fusión entre la NBA y la ABA.

El diferencial de puntos de Golden State fue de 5.0 puntos por partido mejor que el de Cleveland durante la temporada regular, quinta brecha más grande desde 1984. Tres de los cinco enfrentamientos más desiguales desde este punto de vista han sido choques entre Cavaliers y Warriors, y cuatro de los siete enfrentamientos más disparejos se han producido entre ambos archirrivales. Eso incluye a 2016, cuando Cleveland superó a Golden State. Ese año, la fuerte carrera de los Cavaliers, irrumpiendo en los playoffs de conferencia, nos prometió una serie más competitiva de lo que nos sugerían los resultados en la campaña regular. Pero ese no es el caso este año.

A los Cavaliers no les ha ido mucho mejor en los playoffs

Tras haber requerido del máximo de siete juegos para imponerse en dos de sus tres series de playoffs, y haber sido superados por los Indiana Pacers en la ronda inaugural, Cleveland cuenta con rating neto de apenas 1.2 puntos por cada 100 posesiones en los playoffs. Si suena como una cifra baja, es porque efectivamente lo es. Es el quinto menor registro para cualquier equipo que ha avanzado a las Finales desde 1984 y el peor desde que la primera ronda fue extendida hasta un máximo de siete cotejos en 2003.

Los Cavaliers mejoran un poco cuando tomamos en cuenta los ratings netos de campaña regular de los oponentes a los cuales se enfrentaron: a saber, los Pacers, quintos sembrados; los Toronto Raptors, dueños del primer sembrado y los Boston Celtics (segundo sembrado), aunque sólo alcanzan a quedar con el sexto mejor promedio ajustado con sus oponentes desde 1984.

Es un caso muy distinto al de las tres Finales anteriores. Los Cavaliers lograron encenderse y dominar a sus rivales de la Conferencia del Este en 2016 y 2017, ostentando el cuarto y quinto mejor rating ajustado para equipos finalistas desde 1984, quedando por debajo de tres de los equipos más dominantes en playoffs en la historia moderna de la NBA: los Lakers de 2001 que sumaron récord de 15-1, los Chicago Bulls de 1996 y los Warriors del año pasado. Cleveland no se mostró tan fuerte en su ruta a las Finales en 2015; sin embargo, lograron un rating neto ajustado ligeramente mejor que el de Golden State ese año.

En esta ocasión, la diferencia entre el rating neto ajustado por oponentes de los Warriors en playoffs (plus-15.1, ubicándolos en el séptimo puesto desde 1984) y el de los Cavaliers es una de las más altas de cualquier enfrentamiento en Finales durante dicho periodo.

Ciertamente, es claro luego de revisar los diferenciales de puntos en temporada regular y los ratings netos ajustados en los playoffs al día de hoy, que las Finales de este año se encuentran en la pelea por ser las más disparejas desde 1984. Las Finales de 2001 y 2002, cuando la Conferencia del Este era una pariente distante y de menor nivel de la Conferencia del Oeste, parecen ser las otras competidoras por el título de las más dispares.

Los Lakers de la campaña 2000-01 son el equipo con desempeño más dispar entre temporada regular y playoffs: luego de haber sumado récord 56-26 en la zafra regular, alcanzaron récord invicto de 11-0 en las Finales ante competidores extraordinariamente complicados (de hecho, el rating neto de plus-6.9 en la temporada regular de los rivales de los Lakers es la mayor para cualquier finalista desde 1984). Al igual que los Cavaliers de este año, los 76ers requirieron de siete encuentros para imponerse en dos de sus tres series. Por ende, a pesar de que los Lakers y Sixers ostentaron récords idénticos en la zafra regular, es comprensible el hecho que los Lakers tenían igual nivel de favoritismo para empezar la serie como los Warriors ahora.

Los Lakers volvieron a las Finales de forma más convencional a la campaña siguiente, ganando seis encuentros más que los New Jersey Nets, campeones de la Conferencia del Este con mejor diferencial en la zafra regular por margen de 3.0 puntos por partido. Los Lakers no fueron iogial de dominantes durante los playoffs de 2002, remontando desde atrás para imponerse a los Sacramento Kings en la carretera en el Juego 7 de las Finales de la Conferencia del Oeste (caso muy similar al de los Warriors de este año). Sin embargo, los Nets sumaron el rating neto ajustado por oponentes más bajo de cualquier quinteto finalista desde 1984.

En definitiva, la presencia de LeBron James haría difícil aceptar que su choque contra los Cavaliers representen el enfrentamiento más desigual, incluso con la debilidad de sus actores de reparto. Si bien Allen Iverson, de los Sixers, se alzó con el Más Valioso en 2000-01 y Jason Kidd con New Jersey fue el primer finalista al año siguiente, ninguno se acercó a igualar el dominio o currículum de LeBron en los playoffs. Aun así, Cleveland ha requerido de todo lo que James puede ofrecer a fin de superar a Pacers y Celtics, sugiriendo problemas en el futuro, ya que sus competidores serán de nivel mucho más alto.

¿Cómo podrán los Cavaliers superar las probabilidades?

Entonces, ¿cómo podrá Cleveland imponerse a pesar de las expectativas, tal como lo hicieron al remontar déficit de 3-1 durante las Finales de 2016? La ausencia de Andre Iguodala podría ayudar a igualar el terreno. La capacidad de Iguodala a la hora de marcar a James y crear espacios al otro lado de la cancha ha sido factor importante en los tres enfrentamientos más recientes, siendo el caso más notable su desempeño que lo hizo merecedor del trofeo al Más Valioso de las Finales en 2015.

Según la data registrada por Second Spectrum, los Cavaliers sumaron rating ofensivo de 130 en posesiones durante las Finales del año pasado, cuando Kevin Durant fue el rival principal de James. Esa cifra cayó hasta 116 puntos por cada 100 posesiones cuando Iguodala marcaba a James.

Igualmente, James fue mucho más efectivo en lo individual cuando fue marcado por Durant, en vez de Iguodala (Ningún otro jugador de los Warriors se enfrentó a James durante más de 35 posesiones durante la serie decidida en cinco partidos). La anotació de James decayó, de 42 puntos por cada 100 posesiones contra Durant a 31 cuando fue marcado por Iguodala, y el porcentaje de goles de campo bajó del 64.7 por ciento al 52.9 por ciento.

Como resultado, Cleveland superó a Golden State por 13.6 puntos por cada 100 posesiones en las Finales del año pasado con James en la cancha e Iguodala en la banca, según NBA Advanced Stats. Con ambos jugadores en la cancha, los Warriors mantuvieron ventaja de 13.2 puntos por cada 100 posesiones, volteando el resultado.

Ciertamente, los Cavaliers no cuentan con la misma calidad mostrada el año anterior. Sin embargo, si Iguodala permanece fuera de acción debido a una contusión lateral en una pierna (según Chris Haynes de ESPN, recientemente Iguodala consultó una segunda opinión con respecto a su dolencia), facilitaría a Cleveland poder adoptar una estrategia similar a la aplicada en las Finales de 2015, para desacelerar el juego, buscando enfrentar a James frente al poste, rodéandolo de férreos defensores.

Acabamos de presenciar a los Cavaliers utilizando esa clase de fórmula para vencer en el Juego 7 de las Finales de la Conferencia del Este, con Jeff Green reemplazando al lesionado Kevin Love.

Con Iguodala fuera de acción, Cleveland tiene esperanzas. Aun así, bajo cualquier medida, en el papel este es uno de los enfrentamientos en Finales más disparejos en memoria reciente y quizás sea el más desigual de todos los tiempos.

Fuente: ESPN