Como parte de los festejos por su 30 aniversario, la banda mexicana Caifanes hizo vibrar a casi 10 mil personas que, pese a la lluviosa noche, se dieron cita en el Auditorio Nacional de esta ciudad.  Fue la noche de “Los dioses ocultos”, de “Viento”, de “Nubes” y de la “Célula que explota”; también de “Perdí mi ojo de venado” y de “La negra Tomasa” justo “Antes de que nos olviden”.

Fue un show de complacencias, pues los músicos interpretaron algunos temas que hacía mucho no tocaban en vivo y que a través de las redes sociales les solicitaron sus seguidores. En la lista figuraron “Sombras en tiempos perdidos” y “Nunca me voy a transformar en ti”. También fue una noche de consignas políticas y sociales; un llamado a cuidar el medio ambiente y a defender los derechos humanos. Se trata, dijo el vocalista Saúl Hernández, de colaborar y participar “desde nuestro propio nido, que es nuestra casa y hacia al frente, que es la calle”.

Apenas Alfonso André, Diego Herrera, Sabo Romo, Rodrigo Baills y Saúl Hernández salieron al escenario, los asistentes estallaron en júbilo y emoción, pues no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla. La velada del jueves fue el momento de celebrar. Cada uno, virtuoso en su instrumento, comenzó a darle ritmo a “Los dioses ocultos”. Para ese primer momento musical, ya era difícil que sus fans se mantuvieran en su asiento, por lo que todos de pie, ahora entonaban “Viento” y después “Nubes”.

“Muchas gracias, es indescriptible lo que sentimos ahorita. Gracias por estar aquí, por acompañarnos, por seguirnos, por estar igual de necios que nosotros. Es un honor, una bendición estar aquí, enfrente de ti. Que Dios te bendiga hoy y siempre. Bienvenido a tu ritual, a tu ceremonia”, expresó Saúl a manera de bienvenida.

Foto: Caifanes en concierto en el Auditorio Nacional / TW @vivelatino

La línea del tiempo en los temas que Caifanes ha inmortalizado a lo largo de tres décadas, continuó con “Te estoy mirando” y, acto seguido, el cantante se dirigió de nuevo a los presentes antes de entregar “Miedo”: “Otras veces hemos dicho que a la vida no le tengas miedo sino coraje. Tenle pasión, tenle una perspectiva muy grande de lo que eres tú y lo que puedes hacer. Y al amor nunca le tengas miedo porque es lo único que nos maneja, nos libera y nos mueve en todo el universo”, destacó.

“Algún día lograremos tener una evolución mental y probablemente también física, pero no la tenemos porque somos gente que todavía tratamos mal a los animales, lo cual muestra nuestro poco nivel de desarrollo. “Simplemente, raza, es un llamado de que tanto una hormiga como una ballena son igual importantes. Una abeja y un halcón también son igual de importantes. Todo en esta estructura, en este universo, estas cadenas, el equilibrio, son importantes. Cero choro, ya me callo”, agregó previo a “Tortuga”.

Apenas comenzaron a sonar los primeros acordes de “Debajo de tu piel”, y las instalaciones del Auditorio Nacional comenzaron a cimbrar y se siguió hasta “Para que no digas que no pienso en ti”.  La siguiente canción la dedicó a quienes están estudiando. “Prepárate, haz de ti a un gran profesionista, arma caminos de luz y cambia esta estructura porque lo que México necesita no son presidentes, sino buenos ciudadanos”. “Antes de que nos olviden” siguió en el repertorio. Mientras que el público la coreaba, en las pantallas centrales del escenario se proyectaban imágenes de los tres estudiantes de cine asesinados en Jalisco; de las muertas de Juárez y sus madres, así como de los 43 desparecidos, entre otros.

La nostalgia se apoderó aún más de los espectadores con “Ayer me dijo un ave”, dedicada a los nuevos Caifanes, a esos niños fans del grupo que acudieron al concierto en compañía de sus padres. Incluso, una niña fue invitada por Saúl para subir al escenarioAntes de despedirse emocionaron con “Cuéntame tu vida”, “Negro cósmico”, “Mátenme porque me muero”, “Amanece”, “Metamorféame”, “Perdí mi ojo de venado” y “Aquí no es así”.

Foto: Caifanes en concierto en el Auditorio Nacional / TW @vivelatino

Parecía el final, pero la gente los hizo regresar a los tres minutos de haber dicho adiós. Esperaban al quinteto con una sala iluminada por las luces de los teléfonos móviles y, ante este ambiente, Diego Herrera comenzó a tocar el saxofón.Fue la introducción a “Quisiera ser alcohol”. Después vino “No dejes que” y, casi a la medianoche, todo concluyó con la emblemática “La negra Tomasa”.

Como ya es costumbre, “Imagine”, tema grabado por John Lennon, despidió a cada uno de los integrantes, que aprovecharon el instante para tomarse fotos con sus fans y también la tradicional selfie.