Una delegación de la Secretaría de Salud de México concluirá su misión humanitaria en Guatemalael próximo viernes, luego de brindar más de mil consultas especializadas a los damnificados por la erupción del Volcán de Fuego, informaron hoy fuentes oficiales.

El director del Centro Operativo para la Atención de Contingencias de la Secretaría de Salud, Gabriel García Rodríguez, dijo que el próximo 22 de junio, cuando la delegación retorne a México, finalizará su misión de apoyo a las víctimas de la erupción volcánica.

Explicó que la misión humanitaria trabaja con tres vehículos de la sección de Unidades Médicas Móviles (UMM) de la dependencia mexicana, integrada por 15 profesionales de la salud.

Dos de las unidades cuentan con consultorios dental y odontológico, mientras que la tercera, de desplazamiento y que transporta insumos, está equipada con una carpa para montar un puesto médico.

Los vehículos están instalados en el interior de la escuela pública José Martí y el Instituto Simón Bergaño, habilitados como albergues en Escuintla, cabecera del sureño departamento del mismo nombre, en la zona de impacto de la erupción, a 70 kilómetros de la capital.

En los albergues de Escuintla, de un total de 19 abiertos por el gobierno, permanecen la mayoría de las víctimas de la erupción del Volcán de Fuego, ocurrida el pasado 3 de junio y que afectó principalmente a ese departamento y a los de Chimaltenango y Sacatepéquez.

García Rodríguez, jefe de la misión de la Secretaría mexicana de Salud en Guatemala, indicó que el personal de la brigada se especializa en “identificación de determinantes de la salud en contingencias y en la atención psicológica primaria de primeros auxilios en emergencias y desastres”.

El equipo, que atiende urgencias básicas, tiene capacidad para “hacerse cargo de una población aproximada de 300 a 500 personas por cada unidad, en cuanto a servicios en albergues principalmente”.

Dijo que desde que comenzaron la labor humanitaria, el pasado 8 de junio, en las tres UMM se han brindado unas 800 consultas médicas y 250 de tipo odontológico, así como alrededor de cuatro mil asesorías en temas de prevención y promoción de la salud.

Respecto a este último tema, el funcionario señaló que en talleres de uno y dos días se trabajó en la aplicación de acciones de saneamiento básico en albergues, con el objetivo de que sus habitantes “sean responsables de mantener el albergue limpio y libre de enfermedades o infecciones”.

“La otra parte de promoción de la salud se da en pláticas y charlas en que se capacita a las personas en acciones para prevenir enfermedades, como lavado de manos, desinfección de verduras, saneamiento del agua y planificación familiar, entre otros temas”, precisó.

Indicó que las UMM laboran en los dos albergues en turnos de 24 horas, mientras que la tercera unidad móvil se desplaza a diversos puntos en horario diurno para atender contingencias, como el sábado anterior cuando asistieron a vecinos afectados por el desbordamiento de un río en Escuintla.

El jefe de la misión enviada por el gobierno mexicano consideró que “la situación es complicada, pues se ha juntado la contingencia volcánica con las inundaciones” causadas por las fuertes lluvias de la temporada invernal en Guatemala.

Si continúan los aguaceros, apuntó, “pudiera ser que la población se desplace aún más hacia los albergues”, donde también colaboran, en coordinación con las autoridades de salud de Guatemala, brigadas médicas de Cuba y El Salvador.

En este sentido, estimó que el hacinamiento en los albergues es una de las mayores amenazas, pues de no llevarse un control adecuado y las medidas de prevención suficientes, se generarían brotes de enfermedades.

Las autoridades reaccionaron bien cuando habilitaron en forma inmediata los sitios para resguardar a las familias damnificadas, pero la “capacidad fue rebasada por la población desplazada por la erupción, lo que puso en riesgo la estabilidad de los albergues”, aseveró.

Sostuvo que, por las medidas aplicadas en conjunto con las autoridades de Salud de Guatemala, se logró un buen sistema de atención y prevención, “tanto que no se han detectado brotes de enfermedades en los albergues”.

El especialista consideró que “luego de desactivar el operativo de ayuda humanitaria de México, quedará cubierto el sistema de atención y prevención para las próximas dos o tres semanas, pues hay una buena coordinación con autoridades locales y el resto de brigadas internacionales”.

“Hay que continuar la dinámica de trabajo que ha dado resultado y llevarla así el tiempo que sea necesario. Hay que tener en cuenta que esta población desplazada no podrá regresar a sus lugares de origen y eso determinará una estancia prolongada en los albergues, mientras se construyen las viviendas para los damnificados, señaló.

Recordó que a su llegada a la zona afectada por la erupción del coloso encontraron un panorama desolador. “La población que habitaba en el lugar, acostumbrada a los retumbos y a la actividad volcánica, tal vez desestimó el peligro”, comentó García Rodríguez.